SLAP o lesión de hombro del lanzador

El término “hombro de lanzador” hace referencia a un conjunto de limitaciones funcionales que impiden el funcionamiento correcto  del hombro en deportistas que realizan gestos de lanzamiento, como jugadores de béisbol, balonmano, waterpolo, tenis.

Esta lesión puede ser dolorosa y causar, debilidad, fatiga muscular, rigidez e  incapacidad para lanzar o para realizar un lanzamiento correcto.

¿Cuáles son las causas?

Los factores que causan este tipo de lesión son de origen biomecánico, fisiológico y anatómico.

Entre los factores biomecánicos, podemos encontrar una mecánica alterada del lanzamiento o del gesto técnico realizado en la ejecución del movimiento.

Entre los factores fisiológicos, podemos encontrar desequilibrios en la fuerza muscular entre la musculatura anterior y posterior del hombro, lo que puede comprometer la estabilidad y correcto funcionamiento de la articulación. Además, puede existir rigidez en algunos músculos, como pectoral menor, subescapular o dorsal ancho, y alteraciones en el rango de movimiento de la articulación glenohumeral. La alteración más frecuente en este sentido es el déficit en la rotación interna de esta articulación respecto al brazo no dominante.

La lesión anatómica más frecuentemente encontrada en estos deportistas es la lesión del labrum glenoideo. Además, pueden encontrarselesiones del manguito de rotadores, del tendón de la cabeza larga del músculo bíceps braquial o una inestabilidad glenohumeral adquirida como consecuencia de los movimientos repetidos de rotación externa extrema realizados en el momento de armar el brazo para el lanzamiento.

Tratamientos al Hombro del lanzador o SLAP

Se debe de realizar una minuciosa exploración del hombro y de todos los componentes de la cadena cinética. Posteriormente se establece un protocolo de tratamiento personalizado. 

En la fase de dolor pautaremos:

Reposo articular relativo, aplicación de frio local.

Electroterapia, hipertermia profunda (HUMAN TECAR)

Electrolisis percutánea Intratisular.

En una segunda fase:

Movilizaciones pasivas de flexión y extensión, siempre evitando el dolor.

Ejercicios de movilización funcionales con poleas, buscando la contracción del musculo con resistencia manual aumentando el recorrido articular.

HUMAN TECAR.

Tercera fase:

Trabajar la fuerza muscular.

Realizar estiramientos de Deltoides, Bíceps, Tríceps, Trapecio, Pectoral.

Ejercicios de Propiocepción.

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