Esguinces de tobillo

El esguince de tobillo es una distensión, ruptura parcial o total de los ligamentos que conforman la estructura del tobillo.

Los ligamentos sirven como estabilizadores de la articulación del tobillo y cuando se ven sometidos a un mecanismo de inversión forzado del pie, se produce la lesión. En el deporte son muy frecuentes en el baloncesto, fútbol y atletismo.

En números: el esguince de tobillo representa el 40% de las lesiones del aparato locomotor y cerca del 90% de los esguinces corresponden al ligamento externo.

Síntomas y grados de esguinces de tobillo

Exinten distitos grados de esguince de tobillo que el médico debe diagnosticar:

Esguince de primer grado. Se produce una distensión ligamentosa, con alguna ruptura de alguna fibra, con poco dolor, hematoma nulo o escaso y no hay inestabilidad.

Esguince de segundo grado. Se aprecian rupturas parciales del ligamento. Suele observarse un hematoma, hay dolor localizado en la zona externa y algún grado de inestabilidad al andar o estar de pie. Los signos inflamatorios son moderados.

Esguince de tercer grado. Es una ruptura completa del ligamento con una importante inestabilidad de la articulación. Los signos inflamatorios y el dolor son importantes. Habitualmente suele estar incluido la ruptura también del ligamento del peroné.

Tratamientos del esguince de tobillo

El tratamiento va encaminado a evitar la inestabilidad del tobillo, ya que podría evolucionar en una inestabilidad crónica si no se trata convenientemente.

En una primera fase, se recomienda aplicar hielo localizado y bajo prescripción médica, algún antiinflamatorio por vía oral y reposo. Compresión y elevación del tobillo para evitar mayor inflamación del tobillo.

Pasados unos días, el especialista evaluará realizar las primeras sesiones de fisioterapia. Unos tratamientos combinados ayudaran a recuperarse correctamente y en el menor tiempo posible:

- Masajes circulatorios y masajes transversos profundos tipo Cyriax.

- Electroterapia y Hipertermia Profunda (Tecar Terapia).

- Fortalecer la musculatura periférica del tobillo. Ejercicios isométricos e isotónicos.

- Ejercicios excéntricos y de propiocepción.

- Estiramientos de los músculos y ligamentos.

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